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MUNICIPALIDAD DE LUYANDO INICIA TRABAJOS DE DESCOLMATACIÓN.

11.24.2016

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RONDANDO LA CIUDAD

 

 

“NICUCHO” Y LAS LUCHAS QUE QUEDAN POR GANAR.

 

En los pasillos de la municipalidad provincial se comenta el posible nombramiento como relacionista público del conocido hombre de prensa Nicolás Álvarez Salas.  Nicolás tiene muchos años de experiencia en comunicaciones, principalmente como camarógrafo. Fue uno de los primeros corresponsales de los medios de comunicación capitalinos.

Hay otra faceta de Nicolás Álvarez, casi no recordada. La de audaz periodista. Iniciado en la práctica diaria como filmador de eventos cuando estudiaba la secundaria, es parte de una generación de comunicadores formados en la filial de América TV y otras emisoras televisivas locales que fueron una escuela para muchos que hoy ejercen la comunicación audio visual. Junto a Roberto Gálvez emprendió una protesta cívica que terminó con el bloqueo de una semana impuesto a la ciudad por la dirigencia cocalera en abril de 2003.  Antes, otro colega había encendido su señal intentando quebrar la censura impuesta por los cocaleros. Fue amenazado de muerte, esa muerte que desafiaron  Gálvez y Nicolás Álvarez, ante una ciudadanía casi inmovilizada por la violencia cocalera, acostumbrada a tomar Tingo María por la fuerza.

“Nicucho” había registrado imágenes de Elsa Malpartida, Nancy Obregón, Iburcio Morales, Guillermo Mendoza y Peña Bobadilla, hospedados cómodamente en el Hotel Nueva York, el más lujoso entonces en esta ciudad, mientras que los cocaleros pernoctaban en el piso de la municipalidad y de la Cámara de Comercio, convertida en su búnker desde donde imponían su voluntad.  Desconcertada, la propietaria del hotel Nueva York, Eulalia Fernández, observaba que los dirigentes cancelaban en dólares, mientras que a los cocaleros les exigían un cupo diario de 50 soles.  “Beto” Gálvez difundió por la señal de América TV las imágenes que “Nicucho” había grabado.  El repudio de la ciudadanía fue unánime. El único medio al aire fue la señal de América TV y en la radio “La Selva” bajo mi responsabilidad. Fue una transmisión continua de 72 horas que desafió el poderío cocalero en Tingo María, quienes pretendieron tomar por asalto el departamento de redacciones del desaparecido diario “Hoy” corresponsalía en la ciudad de Tingo María  que se encontraba situada en la Av. Raimondi. En cada edición se denunciaba estas y otras irregularidades que cometía la dirigencia dogmática y sectaria al mando de la Obregón y Malpartida.

La protesta cocalera terminó en el Decreto Supremo 044 – 2003 – PCM, dando paso a un proceso de cambio de actitud sobre el cultivo ilegal de la coca, cuyo punto de quiebre fue la erradicación en Yanajanca, lo que permitió al Estado Peruano sitiar progresivamente a “Artemio” para capturarlo a mediados de febrero de 2012 en Cashiyacu, Tocache

La derrota del terrorismo debió dar paso a la tranquilidad y el mejoramiento de la gobernabilidad en el Alto Huallaga. No ha ocurrido. Hoy vemos el rebrote de la delincuencia y del narcotráfico. El cambio de actitud es una tarea pendiente y debe involucrar a las autoridades locales, especialmente las elegidas. No son pocas las involucradas en titulares de páginas policiales.

La tarea pendiente de cambio de actitud sobre el narcotráfico y la delincuencia que continúan en el Huallaga es responsabilidad del ciudadano común y corriente. De aquellos como la señora Lali  que se escandalizó al ver cómo los dirigentes cocaleros cancelaban sus cuentas con dólares.  No le importó perder clientela.  Su deber era hacer pública esa desfachatez.  “Beto” Gálvez dio el paso que otro periodista no pudo porque fue amenazado de muerte. “Nicucho” registró las imágenes. Cuando un secreto sale a la luz la indignación ciudadana asoma y termina por traerlo abajo.

“Nicucho” puede ser cualquiera de nosotros. La lucha que queda por ganar va por el cambio de actitud sobre nuestra responsabilidad como ciudadanos. Haciendo funcionar nuestras instituciones construiremos la ciudad que nos merecemos.  Quizá” Nicucho” pueda encabezar un buen equipo que haga funcionar la alicaída imagen de la alcaldía y avanzar en esa lucha por un futuro mejor para nuestra ciudad.-

POR ALEJANDRO RUPAY MACHACUAY,.,

“NICUCHO” Y LAS LUCHAS QUE QUEDAN POR GANAR.

 

En los pasillos de la municipalidad provincial se comenta el posible nombramiento como relacionista público del conocido hombre de prensa Nicolás Álvarez Salas.  Nicolás tiene muchos años de experiencia en comunicaciones, principalmente como camarógrafo. Fue uno de los primeros corresponsales de los medios de comunicación capitalinos.

Hay otra faceta de Nicolás Álvarez, casi no recordada. La de audaz periodista. Iniciado en la práctica diaria como filmador de eventos cuando estudiaba la secundaria, es parte de una generación de comunicadores formados en la filial de América TV y otras emisoras televisivas locales que fueron una escuela para muchos que hoy ejercen la comunicación audio visual. Junto a Roberto Gálvez emprendió una protesta cívica que terminó con el bloqueo de una semana impuesto a la ciudad por la dirigencia cocalera en abril de 2003.  Antes, otro colega había encendido su señal intentando quebrar la censura impuesta por los cocaleros. Fue amenazado de muerte, esa muerte que desafiaron  Gálvez y Nicolás Álvarez, ante una ciudadanía casi inmovilizada por la violencia cocalera, acostumbrada a tomar Tingo María por la fuerza.

“Nicucho” había registrado imágenes de Elsa Malpartida, Nancy Obregón, Iburcio Morales, Guillermo Mendoza y Peña Bobadilla, hospedados cómodamente en el Hotel Nueva York, el más lujoso entonces en esta ciudad, mientras que los cocaleros pernoctaban en el piso de la municipalidad y de la Cámara de Comercio, convertida en su búnker desde donde imponían su voluntad.  Desconcertada, la propietaria del hotel Nueva York, Eulalia Fernández, observaba que los dirigentes cancelaban en dólares, mientras que a los cocaleros les exigían un cupo diario de 50 soles.  “Beto” Gálvez difundió por la señal de América TV las imágenes que “Nicucho” había grabado.  El repudio de la ciudadanía fue unánime. El único medio al aire fue la señal de América TV y en la radio “La Selva” bajo mi responsabilidad. Fue una transmisión continua de 72 horas que desafió el poderío cocalero en Tingo María, quienes pretendieron tomar por asalto el departamento de redacciones del desaparecido diario “Hoy” corresponsalía en la ciudad de Tingo María  que se encontraba situada en la Av. Raimondi. En cada edición se denunciaba estas y otras irregularidades que cometía la dirigencia dogmática y sectaria al mando de la Obregón y Malpartida.

La protesta cocalera terminó en el Decreto Supremo 044 – 2003 – PCM, dando paso a un proceso de cambio de actitud sobre el cultivo ilegal de la coca, cuyo punto de quiebre fue la erradicación en Yanajanca, lo que permitió al Estado Peruano sitiar progresivamente a “Artemio” para capturarlo a mediados de febrero de 2012 en Cashiyacu, Tocache

La derrota del terrorismo debió dar paso a la tranquilidad y el mejoramiento de la gobernabilidad en el Alto Huallaga. No ha ocurrido. Hoy vemos el rebrote de la delincuencia y del narcotráfico. El cambio de actitud es una tarea pendiente y debe involucrar a las autoridades locales, especialmente las elegidas. No son pocas las involucradas en titulares de páginas policiales.

La tarea pendiente de cambio de actitud sobre el narcotráfico y la delincuencia que continúan en el Huallaga es responsabilidad del ciudadano común y corriente. De aquellos como la señora Lali  que se escandalizó al ver cómo los dirigentes cocaleros cancelaban sus cuentas con dólares.  No le importó perder clientela.  Su deber era hacer pública esa desfachatez.  “Beto” Gálvez dio el paso que otro periodista no pudo porque fue amenazado de muerte. “Nicucho” registró las imágenes. Cuando un secreto sale a la luz la indignación ciudadana asoma y termina por traerlo abajo.

“Nicucho” puede ser cualquiera de nosotros. La lucha que queda por ganar va por el cambio de actitud sobre nuestra responsabilidad como ciudadanos. Haciendo funcionar nuestras instituciones construiremos la ciudad que nos merecemos.  Quizá” Nicucho” pueda encabezar un buen equipo que haga funcionar la alicaída imagen de la alcaldía y avanzar en esa lucha por un futuro mejor para nuestra ciudad.-

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